Nutrición y cáncer

Nutrición y cáncer

¿Qué es el cáncer?

El Instituto Nacional de Cáncer lo define como un conjunto de enfermedades relacionadas, en el cual las células el cuerpo empiezan a dividirse de una manera desordenada. Esta enfermedad puede iniciar en casi cualquier parte del cuerpo humano y a medida que las células se hacen más y más anormales se pueden formar masas que se llaman tumores, pudiendo ser malignos o no.

El cáncer es una enfermedad genética, que puede heredarse, también puede ocurrir que en el momento de la división celular ocurren daños al ADN causando por exposiciones al medio ambiente por ejemplo a:

  • Humo del tabaco
  • Radiación, entre otros.

Cáncer y su relación a la nutrición

La nutrición representa un papel de vital importancia en relación al tratamiento contra el cáncer. Un buen control y estado nutricional se relaciona positivamente en la calidad de vida y supervivencia de las personas en tratamiento.

Es importante la atención especializada en este tipo de enfermedades; debido a que el cáncer por si solo cambia la manera en que el cuerpo utiliza los alimentos, esto aunado a un tratamiento en específico puede cambiar radicalmente el proceso de la nutrición.

Una buena nutrición antes, durante y después del tratamiento puede ayudar al paciente a sentirse mejor. Una terapia nutricional permite mantener el peso corporal, fuerza, mantener los tejidos del cuerpo sanos y luchar contra las infecciones.

Es importante mencionar que existen diferentes tipos de tratamientos para el cáncer, algunos son:

  • Cirugía
  • Quimioterapia
  • Radioterapia
  • Inmunoterapia
  • Trasplante de células madres.

Cada tipo de tratamiento y tipo de cáncer afecta de manera diferente al proceso de nutrición. Esto puede ir en cualquier parte del proceso desde la ingestión, digestión, metabolismo y excreción.

Algunos efectos secundarios son:

  • Anorexia
  • Llagas en la boca.
  • Boca seca
  • Dificultad para tragar.
  • Náusea
  • Vómito
  • Diarrea
  • Estreñimiento
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Disminución del gusto.
  • Incapacidades absorber los nutrimentos.

Cada uno de estos síntomas se tratan de manera distinta, nutricionalmente hablando, y el tipo de tratamiento debe de ser personalizado y continuo para la detección de un mal funcionamiento de los mismos, antes de que puedan ocasionar deficiencia o desnutrición en el paciente.

Es importante mencionar que la atención integral de un equipo multidisciplinario es de vital importancia en el tratamiento de enfermedades como esta.

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